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domingo, 24 de agosto de 2008

"Es imposible sentirse más orgulloso"

“Es imposible sentirse más orgulloso. Felicidades a todos”.
“No es de plata, es de ORO”
“Gracias por vuestro trabajo”
“¡Cómo hemos disfrutado! Enhorabuena”
“Felicidades. ¡Cómo nos han hecho disfrutar!”
“Es impresionante, y el futuro aun mejor”
"Un partido inolvidable. Enhorabuena"
“¡Felicidades a todos!”
“Esto es fantástico”
“La ostia, toda España superorgullosa”
“Una plata que nos sabe a oro”
“Orgullosos de nuestro equipo, somos los campeones morales”
“Esto es un sueño”
“Ha sido de oro. Enhorabuena”

Lo que acabáis de leer son sólo unos cuantos de los incontables mensajes que en el momento de ponerme a escribir este post están llegando a mi teléfono. Hace muy poquito que ha acabado la final, nuestra Selección está a punto de subir al podio de Pekín, y amigos y conocidos, algunos desde China, la mayoría desde casa, nos están volviendo a demostrar que el baloncesto español es una familia y que hoy, frente al televisor, lo hemos sido más que nunca.
Desde el monasterio de Poio, en Vigo, un amigo me ha telefoneado en el descanso: “Estamos todos en el salón de la tele”.
Desde Badalona, cuando el triple de Rudy que nos ha puesto a sólo dos puntos, me dicen: “Oigo gritos por todo el barrio”.
Desde...
¿Habrá superado esto de hoy a lo de Los Angeles? Es muy probable que sí. Y como ha dicho uno de estos días creo que Corbalán, a aquellos héroes del 84, y también a quienes lo vivimos como alucinados, les han quitado ya un peso histórico de encima. Ahora no tenemos ya sólo una plata para recordar siempre sino dos.
Y tres apuntes de urgencia:
1. GANADORES. Lo hemos tenido claro desde el principio, desde hace años en realidad: somos ganadores. Estamos satisfechos de la plata, orgullosísimos del la final, nos sabe a gloria… pero a los jugadores más que a nadie esta derrota les ha dado rabia. Y a todos detrás de ellos, por supuesto. Esta es la gran diferencia entre Los Angeles y Pekín. Entonces era imposible, hoy lo hemos visto posible, no sólo cuando Rudy ha puesto el marcador a dos sino incluso estando 9 abajo. Todos sabíamos que esta Selección no iba a darlo por perdido ni siquiera en el último segundo. Y así ha sido. Nuestro agradecimiento no llegará a ser nunca el que merecen.
2. ¡¡¡¡PASOOOOOOS!!!! No me lo pude callar antes del partido de la primera fase y después, con el tiempo, ha acabado siendo un clamor. Hay quien incluso ha colgado videos de denuncia en internet, como el inquieto entrenador del Cáceres, Piti Hurtado. Y es que échenle cuentas: nos hemos quedado a 11 puntos y Kobe y compañía han sumado al menos 12 tras haber cometido unos pasos reglamentariamente flagrantes.
3. ¿CICLO?, ¿QUÉ CICLO? Rechazo absolutamente que se hable de que se cierra un círculo o se acaba un ciclo. ¿Que puede haber alguna baja puntual en los próximos años? Pues ya se verá. Pero esto no es un simple ciclo: el ejemplo de este Equipo, en todos los sentidos, lo vamos a heredar.
De modo que no se vayan, que aquí no se ha acabado nada, amigos.

sábado, 23 de agosto de 2008

Una final bajo presión, por supuesto

Quien se conforme con la medalla de plata es que no conoce a nuestra Selección; quien crea que este Equipo va a salir a jugar la final olímpica de Pekín sin presión, está del todo equivocado. Porque esto es precisamente lo que quieren Pau y compañía: presión. Presión por estar luchando por lo máximo, y este domingo lo máximo es la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de 2008. de modo que, por supuesto que va a ser una final bajo presión.
Y no es de ilusos ni de simples soñadores tener ya hoy mismo la sospecha de que el partido contra Estados Unidos no se va a parece en nada al de la primera fase. De entrada, ya en el salto inicial, se podrá comprobar una diferencia fundamental: con el 0-0 en el marcador a España sólo le servirá la victoria. Como no podíamos esperar otra cosa, los jugadores ya han avisado de que no renuncian a nada; y Aíto estará a estas horas probablemente preparando sorpresas tácticas, y tras el bocinazo final de la semi contra Lituania ya se atrevió a pedir públicamente que a LeBron, Wade y compañía les piten los pasos.
No es nada nuevo, no es euforia inconsistente, es la pura evidencia: nuestra Selección es un Equipo grande, y lo seguirá siendo, porque su ambición es ilimitada. Y, además, la corroboran los hechos, los resultados, los éxitos, las medallas.
De la medalla con que nos volveremos de China hay muchísimas cosas por destacar, y ya tendremos tiempo de hacerlo. Pero nadie puede pasar por alto un emocionado recuerdo a dos de los héroes de 1984 que no pueden celebrarlo con todos nosotros: Antonio Díaz Miguel y Fernando Martín. Por ello, y por muchísimos más, esta España va a salir a ganar la final. A toda presión.
Que nadie lo dude.

viernes, 22 de agosto de 2008

Y lo bueno es que ahora… ¡queremos el oro!

Como dice Miguel Panadés en su último post, apenas unos minutos antes de éste, de repente me he sentido 24 años más joven, porque como mínimo repetimos plata, aquella plata que en 1984 nos hizo sentirnos grandes, muy grandes, tan grandes como esta Selección que nos acaba de dar otra lección, una más y no será la última, de espíritu, calidad, sacrificio y colectividad. Hemos conseguido la medalla de plata, el domingo vamos a participar en el mejor partido de baloncesto de los últimos 20 años (¡incluida la NBA!) y lo mejor de todo es que ahora… ¡queremos el oro!
Porque ésta va a ser la diferencia fundamental entre aquella final de hace 25 años en Los Angeles y la de este domingo en Pekín: que en 1984 aguantamos hasta las tantas sabiendo de antemano que íbamos a perder, y no por diez o doce, y que ahora, aun y sabiendo que es dificilísimo ganar, nos vamos a plantar delante de la tele a las 8 y media de la mañana con la voluntad de luchar por la victoria. No importa quién tengamos enfrente. Por eso, porque esta final la va a luchar nuestro Equipo independientemente del -37 que tanto nos escoció hace unos días, no es que nos sintamos 24 años más jóvenes: es que lo somos.
Personalmente, hace ya un par de horas que ha acabado la semifinal y sigo recibiendo mensajes de correo electrónico y por teléfono de amigos, colegas y conocidos, como hace dos años, felicitándome. Algunos de estos mensajes, verdaderamente emotivos, francamente especiales, de aquellos que no voy a borrar nunca. Si hasta hace unos meses ya era fantástico sentirse partícipe de algo tan maravilloso como es un éxito de nuestro baloncesto, celebrarlo formando parte del extraordinario equipo de esta FEB lo es aún más.
Felicidades a todos por el incomparable regalo que significa una final olímpica. Y no lo olvidéis: vamos a luchar por el oro. ¡Faltaría más!

jueves, 21 de agosto de 2008

La indiscutible mentalidad ganadora (II)

Hombre: hasta cierto punto es humano (y sobre todo, muy nuestro) empezarle a buscar los tres pies al gato por el hecho de tener que ganar un partido en la prórroga, caer en otro por -37 y no ganar todos los demás por 40. Pero afortunadamente no hay nada mejor que una victoria importante para que quien más quien menos pase la página y se sume no ya al optimismo por el optimismo sino a la evidencia de que esta Selección puede verse en algún momento encallada, pero nunca derrotada. Ni mucho menos por la presión.
Como no podía ser de otra forma, su indiscutible mentalidad ganadora salió a relucir en todo su esplendor en el cruce de cuartos contra Croacia. Afrontar ese partido con dudas y temores era no conocer a nuestros jugadores. Por supuesto que los rivales también juegan, por supuesto que un mal día lo puede tener cualquiera; pero este equipo se ha ganado de forma sobrada el derecho a no generar dudas: siempre lo es, absolutamente siempre. Y nunca falla, ni nunca nos va a fallar.
Para la histórica semifinal contra Lituania vale prácticamente todo lo dicho antes del partido contra los croatas, de forma muy especial esta vez la importancia del mejor inicio posible. Recuerden: marcar el ritmo propio o impedir que el rival maque el suyo, encontrarse cómodo en cancha desde el principio. Y eso se consigue con algo en lo que nuestros jugadores son insuperables: una total concentración. Frente a los lituanos, además, lo más importante en defensa será probablemente, al menos en teoría, evitar sus triples. Las opciones de victoria de Jasikevicius y compañía suelen oscilar casi siempre en función de sus puntos desde más allá de los 6,25. Pero en este frente podemos estar también relativamente tranquilos: la defensa del perímetro de Croacia fue durante muchos minutos –en especial en el arranque- de libro.
En la semifinal, además, independientemente de que al final Calderón esté o no disponible, sospecho que:
1: Aíto puede sorprender con el cinco inicial y con cambios defensivos a lo largo de los 40 minutos, algo en lo que no se ha prodigado ni contra Angola ni contra Croacia.
Y 2: Navarro volverá a ser Navarro.
Este equipo está hecho para jugar estos partidos, y el viernes lo va a volver a demostrar. Que nadie lo dude.

martes, 19 de agosto de 2008

La indiscutible mentalidad ganadora

Será más o menos justo, pero es así desde siempre y además en una competición tan corta tiene su lógica: la recta final son partidos a vida o muerte, y en especial el primero, el cruce de cuartos, es un mundo en sí mismo independientemente de lo que haya sucedido en la fase o las fases anteriores. Una victoria te coloca a un paso de la gloria, una derrota te despeña. Pero si a lo largo de los cinco partidos de la primera fase hemos sido todos más o menos sinceros al no esconder que nos habría gustado ver en acción una Selección con más chispa (o cuanto menos, con más minutos de juego con chispa), hemos de serlo ahora y reconocer que hace diez días habríamos firmado llegar a cuartos de final con Croacia enfrente.
No porque los croatas vayan a ser un rival sencillo de superar, ni muchísimo menos, pero sí porque pese a la calidad individual y experiencia de muchos de sus jugadores, en eso, en calidad individual y experiencia, como en otras cualidades, no están por encima de nuestro equipo. Para entendernos, Croacia afronta el partido tal y como antes los afrontábamos nosotros frente a uno de los favoritos: sabiendo que son inferiores pero convencidos de que tiene opciones de sorprender. Eso les hace doblemente peligrosos, sí, pero no les convierte de un plumazo en un equipo mejor. España sigue siendo mejor que Croacia.
Y lo más importantes es que nuestros jugadores están decididos a demostrarlo. Como siempre. Hasta ahora se habrá jugado con más o menos brillantez, se estará más o menos adaptado a las novedades tácticas / estratégicas, habrán pesado más o menos los problemillas físicos de varios jugadores, pero lo que no ha cambiado ni un ápice es la indiscutible mentalidad ganadora del grupo, como equipo y jugador por jugador. La cuestión estriba en cómo reproducirla.
INICIO IMPORTANTÍSIMO. Lo son siempre, pero en 40 minutos de todo o nada lo son mucho más: los primeros minutos. Scariolo lo apunta en su análisis de hoy, y estoy totalmente de acuerdo. No se trata necesariamente de empezar con un 9-0 (aunque es lo ideal, por supuesto) sino de marcar el ritmo propio o impedir que el rival maque el suyo. En definitiva: de encontrarse cómodo desde el principio. Para ello es básico que los cinco jugadores que empiecen el partido lo hagan con la máxima concentración (algo que está garantizado) y que además les acompañe el acierto. Por ejemplo, que Navarro meta su primer tiro.
EL FACTOR PRKACIN. No es el mejor jugador croata, de hecho es el segundo de su equipo que menos minutos ha jugado en la primera fase, pero es su cuarto anotador (sólo 8 puntos menos que Tomas) y su presencia en cancha es siempre incómoda para rivales con jugadores más altos, fuertes y técnicos. El veterano Prkacin es, además, un jugador capaz de forzar el mal rollo. Será importantísimo no seguírselo…
Y LA CONFIANZA. Afortunadamente, parece que nos sobra. No hace falta más que leer a los columnistas de estos días en nuestra prensa, incluido el ex seleccionador: están convencidos de que esta Selección va a dar la medida… sencillamente porque la situación lo requiere. La confianza en el equipo y en su capacidad competitiva es total. Y Juan Antonio Corbalán, por ejemplo, recuerda que “cuando jugamos (a alto nivel, se entiende) somos un rodillo”. Grecia, China, Alemania y Angola lo han sufrido en sus propias carnes.

En definitiva: lo tenemos todo para poder celebrar el pase a las semifinales del viernes y seguir soñando con la gran final. Que es a donde sin duda merece llegar, como mínimo, este equipo. Pogamos los despertadores a la hora, que este miércoles toca madrugar, y sospecho que va a valer mucho la pena.

¡QUÉ PENA! Aunque para pena, la de las chicas. ¡Han tenido las semifinales tan a tiro...! Tener a Rusia nada menos que 18 puntos abajo sólo está al alcance de los equipos con orgullo, personalidad y calidad colectiva. Las chicas de Evaristo disponen de todo ello, pero esto es un deporte y no siempre es suficiente. El esfuerzo realizado en los tres primeros cuartos frente a las rusas, con un resultado espectacular, les ha acabado pasando factura. Ha sido un mazazo, claro, pero son precisamente los equipos con orgullo, personalidad y calidad colectiva los que saben sobreponerse y volver a luchar. ¡Animo, chicas!

domingo, 17 de agosto de 2008

La Selección que todos anhelamos volver a ver

Con unas horas más de reflexión y habiendo podido escuchar y leer el análisis de técnicos y expertos, y también de intentar interpretar qué hay debajo de las declaraciones de los nuestros, si sólo rabia o algún atisbo de desconfianza, creo que la página de la abultadísima derrota a manos de Estados Unidos puede pasarse de tres formas diferentes. Pesimista: el equipo no va a tener tiempo de reaccionar, no hay nada que hacer, todo está perdido. Optimista: lo hicieron todo adrede pensando en la final pero a partir del cruce con Croacia va a resurgir nuestra gran selección. O realista: perder por 37 puntos escuece y hasta se puede pensar que lo lógico es que sea síntoma de que algo falla, pero a la postre todo está igual y lo único importante a partir de ahora es estar absolutamente preparados para lo de siempre: ganar el primer cruce.
Yo, como intento hacer prácticamente siempre, opto por lo realista.
Lo que no quiere decir que, a estas alturas, no podamos estar algo decepcionados por la evidencia de que el equipo no ha acabado de encontrar su estilo y su espíritu; en definitiva: su personalidad. Y no es la presión, que a estos jugadores la presión no les puede ni les va a poder nunca, sino que todavía no han conseguido sentirse cómodos. Puede que por motivos tácticos, por razones físicas o por cualquier otro factor; pero aún no lo ha conseguido. Ahora bien:no nos quepa la menor duda de que va a luchar por conseguirlo hasta el último segundo de su último partido.
A veces, un equipo de la calidad de nuestra Selección que no está rindiendo al nivel que quiere –y que además es consciente de ello- puede recuperar sus mejores sensaciones en sólo 20 ó 30 minutos; porque el nivel de sus jugadores es sencillamente extraordinario. Sólo hace falta eso: una pequeña racha que ayude a todos a acomodarse en la pista y en la competición.
MINUTOS DE ENSUEÑO. Y eso no sólo no es imposible sino que en los tres primeros partidos vivimos bastantes de esos minutos de ensueño: contra Grecia, aquel parcial 15-2 tras el descanso, con un ataque espectacular y una defensa impresionante; frente a China, con el no menos espectacular 38-14 de los últimos minutos del último cuarto y la prórroga; y frente a Alemania, aquel 17-0 en cinco minutos, a caballo de los dos tiempos.
Dicho de otro modo: aunque nos pese ese -37 (porque sí y además porque es lo más reciente) y en general al equipo le haya faltado continuidad, esta Selección ya ha conseguido exhibir en Pekín lo mejor de su repertorio. No necesita recuperar nada porque no lo ha perdido. Eso sí: a todos nos habría gustado disfrutarlo durante más minutos.
EL SOBREESFUERZO FINAL. ¿Puede ser el partido contra Angola propicio para volver a tener las mejores sensaciones? Puede. Pero el importante, no hace falta decirlo, es el del miércoles frente a Croacia. Y a cuatro días vista, de lo único que podemos estar seguros es de que el equipo va a hacer el sobreesfuerzo final que se requiere para llegar a donde quiere y merece llegar. Por lo que podemos apostar es por que si supera a Croacia –y no hay ningún argumento de verdadero peso para temer que no sea así-, a la final llegará la Selección que estamos todos anhelando volver a ver.
En realidad, algo parecido ocurrió en Los Angeles hace 24 años: la primer pase la empezamos sufriendo contra Canadá casi tanto como ahora hemos sufrido contra China, y Estados Unidos nos dio un repaso (-33). Pero aquellos Juegos acabaron siendo históricos en muchísimos sentidos. Así que: ¿por qué no puede pasar lo mismo en Pekín?

PD: por cierto, que está claro que como analista previo de claves de partidos no voy a poder ganarme la vida, pero nadie me podrá negar que LeBron, Wade y compañía, sumaron unos buenos 10 ó 12 puntos en acciones tras haber cometido pasos…

viernes, 15 de agosto de 2008

El Partido del Siglo y los pasos (no sólo de salida)

En este mismo mundo pero en otro planeta, el del fútbol, el España-Estados Unidos de este sábado en Pekín ya habría sido calificado, hace días, como El Partido del Siglo. Es cierto que hoy por hoy, en el gran baloncesto mediático de selecciones, pocos enfrentamientos más pueden alcanzar una calificación similar. Pero nosotros somos mucho más puristas, y para ser El Partido del Siglo hace falta que haya no algo sino mucho en juego. Y este sábado, de momento, no lo habrá, más allá, se supone, del primer puesto del grupo.
Lo que no quiere decir que no sea un partido importante: todos lo son, y éste especialmente entre otras cosas porque puede alcanzar unos registros de audiencia históricos. Y al fin y al cabo es inútil preguntarse si debemos salir a ganar o a reservar fuerzas, porque la respuesta de nuestros jugadores es irrebatible: no saben jugar pachangas. Otra cosa es que no sólo los jugadores sino también Aíto, como cualquier otro entrenador con experiencia, sepan que por si conseguimos volvernos a enfrentar a Kobe y compañía antes de regresar a casa (lo que sólo es ya posible si es en la final) no estaría mal guardarse algún recurso táctico en la recámara. Esto quiere decir que mañana el equipo saldrá a jugar a ganar, pero no necesariamente lo hará con el mismo planteamiento con el que se podría salir a ganar la final contra el mismo rival.
También podemos plantear factores no deportivos sino mentales. Si mañana España gana y los dos equipos se vuelven a encontrar en la final, ¿se lo tomarían los USA tan a pecho a modo de revancha que serían imparables? O al contrario: si mañana nos ganan, incluso con comodidad, ¿encararían la final con tanta confianza que les acabaríamos superando? En estas materias, elucubrar es fácil; pero no hay respuesta matemática posible.
En cualquier caso, es también muy difícil jugar sin tener presente que dentro de una semana el duelo se puede volver a repetir, con la medalla de oro en juego. De ahí que estoy convencido de que Aíto lo tendrá en cuenta. Lo que sabremos mañana es cómo.
¿SON INVENCIBLES? La pregunta que se hace la inmensa mayoría de los seguidores españoles en estos momentos es si esta selección de jugadores estadounidenses de la NBA es invencible. No es fácil responder por el simple hecho de que es la primera vez que está en acción y en su confección se ha modificado en un 50% la composición del equipo que hace dos años fracasó en Japón, además con la inclusión –nada anecdótica, por cierto- de Kobe Bryant. Pero lo que sí está del todo constatado de un tiempo a esta parte es que entre nuestro baloncesto y el suyo no hay prácticamente más distancia que la inevitable del físico, y tampoco ésta es tampoco lo que era.
Dicho de otro modo: a Estados Unidos se le puede superar. Sobre todo, al menos en teoría, en el enfrentamiento táctico. Y aunque sólo sea por las más recientes experiencias. Porque no podemos olvidar que tanto en Indianápolis como en Atenas como en Japón, quien más quien menos veía derrotarles como una empresa imposible. Y no lo fue, y no en una sino en varias ocasiones.
LA CLAVE. Es una pregunta que no falta nunca en las horas previas a un partido, sobre todo si es un gran partido: ¿cuál será la clave? Los entrenadores, a los que no gustan nada las preguntas tópicas a pesar de que la inmensa mayoría de sus respuestas también lo son, suelen manejar dos interpretaciones. Una: no hay una sola clave sino varias y variadas. Y dos: la clave estará en los pequeños detalles. Pues por esta vez yo me apunto a la segunda versión, y la reduzco además a un solo pequeño detalle: gran parte del resultado dependerá de si los árbitros aplican o no el Reglamento FIBA y sancionan o no a los estadounidenses con los pasos que, aunque aparentemente no lo parezca, tanta ventaja otorgan en el baloncesto actual.Todo lo cual, por supuesto, con el deseo de que la próxima semana sí podamos hablar de El Partido del Siglo: la final de estos Juegos.